A+ A A-

Aprende a decir NO

¿Cuántas veces en tu vida te has sentido presionado a responder que "sí", cuando en realidad querías decir "no"?...

 


Cuando éramos niños nos educaron para obedecer. Si nos negábamos, éramos tachados de rebeldes y nos castigaban. Crecimos condicionados para complacer a los demás a pesar de nuestra voluntad, por el temor a sentirnos culpables.


El precio de una respuesta forzada puede ser muy alto, es necesario ser conscientes de la oportunidad que tenemos para elegir lo que más nos conviene y tomar decisiones libres de manipulación.


La palabra "sí" está relacionada con lo positivo, para dar consentimiento, permiso o aceptación. La palabra "no" se relaciona con lo negativo. La confusión a la hora de emplear estos términos en el comportamiento social comienza con la asociación simbólica que les damos y no con el verdadero valor de su significado.


Somos un pueblo en su mayoría católico. La doctrina de esta Iglesia impone diez mandamientos de la ley de Dios, que fueron redactados por humanos y sirven de guía para estar bien con el universo, pero casi todos son prohibiciones escritas a manera de negación: "No robarás, no matarás, no mentirás, no desearás, no fornicarás."


Inconscientemente, el pecado -algo malo- queda relacionado con la traducción de dos letras que implican negación, más no son algo "negativo". En el budismo los enfoques son más positivos y menos castigadores.


Situaciones en las que solemos pensar: "Hubiera dicho que no"...

1. Comer un postre cuando estás a dieta

2. Aceptar un cigarro, alcohol o droga

3. Decir que sí a una invitación, por compromiso

4. Tener relaciones sexuales por chantaje

5. Comenzar un noviazgo inadecuado

6. Decidir casarse sin estar enamorado

7. Recibir una responsabilidad sin estar capacitado

8. Aceptar quedarse en un lugar cuando se está incómodo

9. Invertir dinero en un negocio desconocido

10. Dejar que los demás dispongan de tu tiempo


Aprende a distinguir cuando alguien usa la manipulación para obtener algo de ti por medio de la adulación, engaño, difamación, amenaza, sexo o presión. Una manera práctica y cortés para decir que "no" sin sentirte hiriente o cortante es responder en tono reflexivo y anteponer tres palabras clave: "Yo creo que no".


Por falta de claridad y firmeza en nuestras respuestas nos hemos convertido en víctimas de la falta de generosidad de los demás. ¿Para qué ser el bufón si se puede ser dueño del circo? Si no estás convencido de hacer algo, piénsalo dos veces sin precipitarte; haz lo que te dicte tu instinto, y recuerda que tienes derecho a decir "no" sin sentirte una mala persona.


Evita que te pasen por encima, perder el tiempo y arrepentirte después.

GRUPO ACIR ©. Derechos Reservados.