¿Cuáles son los riesgos de la realidad virtual y aumentada?

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La realidad es algo que ha buscado mejorarse desde siempre. Los intentos para ello han ido desde las sencilleces más pequeñas de la vida, como la felicidad, nuestras obligaciones y cómo sobrellevarlas, hasta nuestros derechos y demás.

Lo cierto de este asunto es que no se podía mejorar la realidad de todas las personas; problemas por pobreza, un ambiente agresivo en casa, no encontrar tiempo al tener un trabajo absorbente, discapacidades y demás.

De la ciencia ficción emerge, la realidad virtual: un sueño que se ha compartido siempre, no solo por las personas amantes de los videojuegos, sino por aquellas que poseen discapacidades que les impiden disfrutar de los placeres de la vida

Primeros movimientos a favor de la iniciativa

Es más que obvio que esto no se hizo efectivo de la noche a la mañana. Aunque así fuera su salto a la grandeza, las primeras en apoyar grandemente el movimiento con su llegada fueron:

Second Life

Este fue –y sigue siendo- un metaverso lanzado a mediados de 2003. El mismo pretendía revolucionar el contacto y la interacción entre personas, ofreciendo un entorno que pudiera ser utilizado y visto desde alguna perspectiva como el mundo real, sin tener que pagar nada.

Hasta este momento, la conversación se basa en la realidad virtual y lo que se consiguió, recreando nuestro mundo mediante una computadora pero… ¿y la realidad aumentada?

Oculus Rift

Una vez que esta tecnología empezó a hacerse parte importante de las novedades tecnológicas, Facebook no tardó en adueñarse de la compañía que las produce y sin mucha demora, Sony y Microsoft también desarrollaron sus propios modelos para sus consolas.

Riesgos para personas físicas y… ¿jurídicas?

En un principio, los precursores en la investigación de esta tecnología para hacer aplicación de esta en los videojuegos, que cabe destacar fueron la Nintendo y Sega, competían la una con la otra para anticiparse, más no llegaron a nada debido al desinterés del usuario.

Es curioso, pero actualmente se le considera otra de las tecnologías que de momento, no dejarán de crecer. Lo intrigante no está en eso. La cuestión más bien es: ¿qué tan importante o útil será en nuestra vida y qué tan susceptible será para la delincuencia común o especializada?

Sabemos que la inteligencia, la perspicacia y la pericia son halladas en las personas más malintencionadas y los más expertos, de hecho, afirman que no sería raro escuchar de hacks a una interfaz virtual para dañar o extorsionar a una persona o un grupo especial.

Ha pasado con sistemas a los que han provistos con adelantos en mecanismos y el mejor tipo de seguridad en aplicaciones como Netflix, New York Times, Spotify, las cuales han sido violentadas y usadas para propósitos impensables.

Para hacerlo más preocupante, debemos recordar la manía del humano de simplificarlo todo y siendo francos, la realidad virtual y la aumentada no son utilizadas ni pensadas en un principio (o al menos no exclusivamente) para fines basados en el ocio u entretenimiento.

Hacer uso de esta en compañías grandes, medianas y pequeñas puede suponer mucha sencillez, ahorro de materiales, pérdida de tiempo, mejor coordinación del personal. Pero una manipulación que deje las puertas abiertas a los curiosos, es un mal asunto.

Google y esta tecnología

Puede que las gafas puedan hacerse igual o incluso más cotidianas o, por decirlo de otra forma, de un uso más casual en el día a día por todas las innovaciones que estarían por venir.

Pero como insistimos, el problema no es el usuario común si no los que pueden sacar provecho de estos.

Hay que tener muy presente que estas gafas de realidad aumentada, en caso de convertirse en los nuevos teléfonos móviles, contendrán un sinfín de información personal, privada y financiera de cada individuo, y es allí donde se da paso a los temores ya comentados.

Entre tanto problema, pensamos en lo que sería más factible y lo que nos permitiría poder permanecer a salvo como personas, individuos y compañías.

¿Qué se necesita?

Posiblemente un acuerdo global de confidencialidad. De llegar a ser esto una realidad con todas las de la ley y lo que se plantea durante estas posibilidades, puede que sea la primera vez que el planeta entero se sume a una causa común y compartida por todos.

Habría que buscar que las empresas y compañías que tengan, de una forma u otra, acceso a dichos dispositivos, creen una especie de acta en la que todas y cada una de ellas que pueda asegurarle a todos los interesados que sus vida seguirá siendo tan tranquila como se desea.

¿Y ya?

No. Muy pesimista puede parecer pero no es así: es la pura realidad. Se necesitará de un software especial, algo sin precedentes en cuanto a complejidad, y que pueda ser lo suficientemente bueno como para escapar a la comprensión de las personas en general.

Esto supone un gran reto, pero de no tomárselo tan en serio, podría considerarse como un gran error financiero, uno que puede arruinar a todos.

 

Por Edith Gómez | Editora en Gananci.com

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