El día que Dave Gahan murió por dos minutos y resucitó de entre los muertos

Dave Gahan murió por dos minutos

La primera mitad de los 90 fue uno de los periodos más aclamados y exitosos de Depeche Mode, pero, a nivel personal, también el más complicado para todos sus integrantes. Para decirlo sin rodeos: los cuatro eran un desastre, y apenas se soportaban entre sí.

Durante la gira de Violator, la convivencia entre los cuatro se vio afectada seriamente. La tensión era insoportable. Tanto que incluso se tomaron “vacaciones” para estar lejos de cada uno.

Al reunirse de nuevo para grabar, las cosas no mejoraron en absoluto. De hecho, resulta impresionante que a pesar de la enorme tensión que había entre Martin Gore, Dave Gahan, Alan Wilder y Andrew Fletcher, haya sido concebido un álbum tan excelso como Songs of Faith and Devotion, considerado incluso por algunos como el mejor trabajo del grupo.

Para entonces y en el contexto de su divorcio con Joanne Fox, Dave Gahan se había mudado a Los Ángeles, uno de los peores lugares para recuperarse de una caída emocional o llevar una vida sana. Y además de adentrarse en el fascinante mundo de la música alternativa y el imperante grunge, cayó también en una espiral descendente con su adicción a la heroína y otras drogas.

El entusiasmo de Gahan por los sonidos colmados de guitarras y su intención de llevarlos a su propia banda, provocó severas diferencias creativas con el resto del grupo.

“Dave había cambiado. No lo vimos en nueve meses y de repente apareció con cabello largo y barba, muchos más tatuajes y hablando de bandas que desconocíamos por completo”, diría después Andy Fletcher.

Fletcher, tecladista y administrador financiero del grupo, también confesó que las sesiones de grabación fueron largas y poco productivas, claustrofóbicas. Para colmo, crecieron las tensiones entre él y Wilder, quienes en realidad nunca se cayeron muy bien. El productor del disco, Flood, diría que todo aquello fue como “sacar muelas”. Y esa sensación se refleja de algún modo en las canciones finales: una serie de oscuras imágenes y atmósferas asfixiantes, decadentes.

Y aún así, la banda decidió salir de gira.

El Devotional Tour será recordado como una de las giras musicales más absurdamente excesivas en la historia, solo comparable a las de Led Zeppelin en los 70s: ingentes cantidades de droga, groupies, after shows orgiásticos, peleas, un descomunal derroche de recursos en personal (incluidos un psiquiatra y un dealer exclusivo), un crew de 120 personas y nada menos que 156 presentaciones alrededor del mundo. En la ejecución de este monstruoso tour —que incluso hizo escala en México—, es casi como si los cuatro hubieran intentado autodestruirse. “Todo estaba corrompido”, reflexionaría Fletcher años más tarde.

Todo aquello pasó factura, pero especialmente a Dave Gahan, que era el más afectado. El 8 de octubre de 1993, el cantante sufrió un ataque al corazón sobre el escenario, ante 30 mil personas que no sospechaban siquiera el caos interno que reinaba en el grupo. Sus compañeros, sin saber qué tan grave era el asunto, improvisaron un encore sin Dave.

Sorprendentemente, el asunto no pasó a mayores, y solo se canceló una fecha. Y continuaron. Algo similar le pasó a Martin Gore pocas semanas después. Y continuaron. Wilder estaba cada vez más harto. Pero continuaron.

La gira terminó, y casi como si fuera un empleado de oficina esperando a que concluyera su contrato, Alan Wilder dejó Depeche Mode en el preciso momento en el que terminó el Devotional Tour. Quizá por su propio bien físico y mental.

La segunda llamada de atención vino un par de años más tarde, en 1995, cuando Dave intentó acabar con su vida cortándose las venas. Pero según dijo después, se trató más bien de un grito de auxilio, pues se aseguró de que habría cerca alguien que lo encontrara antes de desangrarse.

El 28 de mayo de 1996, en Los Ángeles, el cantante sufrió una sobredosis de speedball, una combinación de cocaína y heroína que se suministra vía intravenosa. Fue ingresado al hospital, y durante dos minutos su corazón dejó de bombear sangre. Los paramédicos intervinieron para, literalmente, revivirlo. Y apenas lo lograron, pero la experiencia que narra Gahan es terrorífica.

“Creo que era mi alma gritando, la cual ya había dejado mi cuerpo y se convirtió en un testigo de lo que le sucedía a mi organismo. En ese punto, estaba clínicamente muerto; mi corazón no estaba latiendo. Esos segundos parecieron horas para mí. Y de pronto, había una total y escalofriante oscuridad alrededor de mí. Como si alguien hubiera apagado la luz”, confesó después Gahan.

“Todo lo que vi y sentí eran tinieblas absolutas. Nunca he estado en un espacio más oscuro, y recuerdo sentir que todo lo que estaba haciendo estaba en verdad mal”.

“La primera cosa que noté en el hospital es que había salido de mi cuerpo. Estaba flotando debajo del techo y podía observar exactamente lo que ocurría debajo de mí: los paramédicos corrían alrededor de mi cuerpo e intentaban salvarme. Gritaba que yo no estaba ahí abajo tirado, sino encima de ellos”.

Dave se despertó esposado y con cargos por posesión de drogas. “Cuando me incorporé, estaba atado a la cama y con esposas. Los policías estaban frente a mí y leyeron mis derechos. Estaba arrestado por posesión de cocaína y heroína”.

“La corte me dejó realizar una terapia. Por un año, viví en una clínica de desintoxicación con otros drogadictos y alcohólicos. Tuve que hacer regularmente una prueba de orina. Si hubieran encontrado una sustancia prohibida aunque sea una vez, hubiera ido a la cárcel en Los Ángeles por dos años. En verdad tenía miedo de eso. Por primera vez en mi vida, me quedó claro que no soy inmortal”.

Referencias:

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