La trágica historia detrás de “Zombie”, el furioso himno de los Cranberries

La trágica historia detrás de
Island Records

Desde su infancia hasta su muerte, pasando por lo que refleja también su obra musical, la vida de Dolores O’ Riordan parece estar cubierta por un velo de constante tragedia y dolor.

Era la menor de nueve hermanos, dos de los cuales murieron cuando eran apenas niños. Fue abusada sexualmente durante cuatro años por alguien cercana a ella. Su padre sufrió daño cerebral tras un accidente en motocicleta. Se divorció de su esposo tras un matrimonio de 20 años. Y finalmente, a principios de este año, falleció en extrañas circunstancias que aún no han se han esclarecido.

Parece adecuado pues que “Zombie”, su canción más conocida, sea tan triste como su historia de vida.

Es un grito desesperado, iracundo e imposible de ignorar. Pero sus versos no solo lamentan: denuncian también. Es, de hecho, una de las pocas canciones de protesta que brilló en el mainstream de inicios de los noventa, un periodo que glorificó la apatía generacional del grunge y el escaso o nulo compromiso social del imperio mediático de MTV.

La canción alude a la muerte de Johnathan Ball y Tim Parry, dos niños que perdieron la vida en Warrington por las detonaciones de bombas del Ejército Republicano Irlandés Provisional (PIRA, por sus siglas en inglés), en 1993. El ataque dejó varias decenas de heridos más.

El pequeño Tim Parry, de solo doce años, estuvo internado en el hospital cinco días, con muerte cerebral y en estado vegetativo, hasta que su madre decidió desconectarlo. Ese tipo de historias hicieron eco en los Cranberries, pero especialmente en Dolores, quien no pudo desentenderse del problema.

Versos como “But you see, it’s not me / It’s not my family” (“Pero verás, no soy yo / No es mi familia”) acusan la manera en que los uniformados mutan en zombis del campo de batalla, sin ningún tipo de remordimiento, empatía o cualidad humana. Pero O’Riordan retrata también cómo los jóvenes libran las batallas de sus padres y abuelos, de sus ancestros. Luchan por conflictos que no son suyos. En ese sentido, el videoclip de la canción y sus simbolismos resultan muy poderosos.

Desde principios de la década de los 70, el Ejército Republicano Irlandés Provisional, prácticamente una organización terrorista, había estado efectuando violentos ataques en Inglaterra y al norte de Irlanda. Su objetivo era que Irlanda del Norte fuera “liberada” del imperio británico y pasara a formar parte de la República de Irlanda.

“Fue la canción más agresiva que escribimos. Fue algo distinto a lo que habíamos hecho antes”, dijo O’Riordan en 2017. Y ciertamente ningún otro tema de la agrupación irlandesa muestra tal descontento. En su momento estuvo dirigido a un enfrentamiento en particular, pero con el tiempo se adaptó a cualquier conflicto bélico y político que trajo muertes sin sentido, miseria y devastación inhumana.

En Inglaterra, la BBC logró censurar y prohibir el video original, el cual mostraba fuertes (aunque necesarias) imágenes de niños con armas. En cambio, la cadena transmitió otra versión inofensiva que mostraba mayormente a la banda interpretando la canción. El grupo enfureció por ello.

Pero, como suele decirse, no se puede tapar el sol con un dedo, y con el paso del tiempo salió a la luz la versión original sin censura, la cual, por mencionar un dato, cuenta hoy con más de 726 millones de reproducciones en YouTube. La voz de Dolores resuena tan o más potente que el día en que fue publicada, un 19 de septiembre de 1994.

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