¿Por qué las personas creativas necesitan soledad?

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Con frecuencia se nos da a entender erróneamente que el hecho de estar por cuenta propia y disfrutar la soledad trae consigo una connotación negativa que tiende hacia el aislamiento, la tristeza, a ser antisocial y a tener pocos amigos. Es común la creencia de que el ser humano, en su entorno social, tiene que estar necesariamente en contacto directo y constante con otros de su misma especie.

Sin embargo, algunos estudiosos y científicos sociales se han cuestionado si el hecho de disfrutar la soledad es algo necesariamente malo y han llegado a conclusiones opuestas.

Susan Cain, autora del libro Quiet: The Power of Introverts in a World That Can’t Stop Talking (Callado: El poder de los introvertidos en un mundo que no puede dejar de hablar), sostiene que la creatividad florece en la soledad y defiende seriamente la práctica de la introversión.

¿Te has sorprendido a ti mismo tomando decisiones vitales debajo de la regadera o sentado en un inodoro? No es de extrañarse, pues son de los pocos momentos del día en los que por fin tenemos un poco de tranquilidad, en compañía exclusiva de nosotros mismos.

“Tenemos la creencia de que toda creatividad y productividad proviene de un lugar extrañamente sociable. Sin embargo, la soledad es el ingrediente crucial de la creatividad. Darwin daba largas caminatas por el bosque y rechazaba enfáticamente invitaciones a fiestas. Steve Wozniak inventó la primera computadora Apple encerrado en su cubículo de Hewlett Packard, donde trabajaba entonces. La soledad importa. Para algunas personas, incluso, es el aire que respiran”, afirma Susan Cain.

Luego de pasar un día ajetreado, rodeados de gente, conversando a través de pantallas y aplicaciones de mensajería instantánea, los momentos de soledad resultan ser espacios de tranquilidad y reposo sanador, en los que por fin podemos poner un poco de orden a nuestras ideas y pensamientos.

Además, la escritora afirma que cuando estamos en compañía de otras personas, sin darnos cuenta solemos seguir las creencias y comportamientos de quienes estamos rodeados para no romper o chocar con la dinámica del grupo. La ventaja de la soledad es que da rienda suelta al pensamiento propio y original. “Detengan la locura del trabajo constante en equipo. Vayan al desierto para tener sus propias revelaciones”, dice Cain.

Otro entendido en la materia, el escritor Irvin Yalom, catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Stanford, sostiene: “Mi soledad no tiene nada que ver con la presencia o ausencia de otras personas. De hecho detesto a los que me privan de la soledad y, además, no me hacen compañía”.

El filósofo y también catedrático español Francesc Torralba apoya esa postura: “Aunque estemos rodeados de gente y de formas de comunicación existe un alto grado de aislamiento. No hay peor sensación de soledad que aquella que se experimenta al estar en pareja o con gente”.

Fuente: El País