Metallica de compras: la historia de una desafortunada fotografía

La apariencia arquetípica de un músico de heavy metal es un lugar común que va de la mano con la imagen toda del género. La conocemos bien: ropas negras y entalladas, melena larga, botas altas, abundantes tatuajes y algunos que otros agregados y variantes (perforaciones, barba larga, cadenas, etcétera). Los fans más intolerantes no conciben ni respetan a un metalero que no cumpla con este canon.

Por lo anterior, es casi como si a ciertos artistas se les prohibiera tener una vida normal, lejos de la imagen y alter egos que proyectan sobre el escenario. Tal es el caso de cada integrante de Metallica.

James Hetfield en particular tuvo la mala suerte —por llamarlo así— de ser fotografiado en un instante de su cotidianidad, uno que chocaba demasiado con el personaje que ha interpretado por años al frente de Metallica. La presencia de Robert Trujillo en segundo plano y con mirada perdida, hizo aún más graciosa la imagen.

La foto comenzó a circular por internet en el 2008 —época en que Metallica hizo su triunfal regreso discográfico con Death Magnetic—. James estaba de vacaciones en Milán, Italia, con su esposa Francesca y algunos amigos, incluido el bajista.

Para entonces la banda ya había atravesado por momentos bastante difíciles: la polémica de su Álbum Negro, su batalla contra Napster y quienes descargaban ilegalmente su música, así como su documental Some Kind of Monster, que, además de su cuestionable calidad, los mostraba muy vulnerables.

La imagen, conocida como Shopping Metallica y Bargain Metallica, es una viñeta bastante curiosa que derivó en una fuente inagotable de memes. Algunos se lo tomaron muy en serio y les significó el derrumbe de la imagen que mantenían de James Hetfield (¡Oh, el horror! ¡El ídolo del thrash metal no es más que un simple mortal que sale de compras y lleva una vida ordinaria!).

La otra mayoría, los más sensatos, se lo tomaron con más calma. Les pareció más bien irónico cuán en serio se toman así mismos los fans del metal y sus estándares estéticos tan ortodoxos. Mientras intentas parecer un tipo realmente malo, tu ídolo anda por la vida en shorts, sandalias y una bolsa de Armani.

Seamos sinceros: ver a estrellas de rock hacer las cosas más mundanas, es muy divertido. Siempre es sano recordar que todo lo que vemos sobre un escenario bien puede ser el más grande y sincero acto artístico o solo un performance, un espectáculo, una máscara. Ninguno es mejor o peor que el otro.

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