Earworm: cuando una canción se niega a salir de tu cabeza

earworm

A menos que hayas vivido siempre bajo una roca, de seguro alguna vez se te quedó pegada en la cabeza una canción, la cual permaneció ahí dando vueltas una y otra vez.

Pues resulta que este fenómeno tiene nombre, al menos en inglés: se le conoce como “earworm” (gusano musical) o “stuck song syndrome” (síndrome de la canción atorada).

A veces es una canción que nos gusta demasiado. Pero cuando no es el caso, puede volverse algo verdaderamente molesto.

El origen de este término proviene del idioma que tiene palabras para absolutamente todo: el alemán. Más específicamente, se trata de la palabra germana “Ohrwurm”, que después mutó a “Earworm”, en su adaptación al idioma inglés.

El primer uso conocido del término “Ohrwurm” data de 1978, en la novela de suspenso Flyaway, de Desmond Bagley.

La versión inglesa de la todopoderosa Wikipedia define al earworm como “una pieza musical pegajosa que se repite continuamente dentro de la mente de una persona, aún cuando ya no suena”.

Pero ahí no termina la cosa. Algunos investigadores y psicólogos han estudiado este fenómeno y han aportado algunos interesantes datos al respecto.

Vicky Williamson, de Goldsmiths University of London, encontró que el earworm es desencadenado no sólo por la exposición a una canción, sino también por experiencias que detonan el recuerdo de un tema musical.

Lo anterior puede ser el escuchar o leer una palabra incluida en la letra de la canción, oír algunas notas similares, o sentir una emoción que se asoció al tema en cuestión.

Según la investigación de James Kellaris, 98% de los individuos experimentan los earworms, tanto hombres como mujeres; aunque éstas últimas suelen experimentarlo durante más tiempo, lo cual las irrita más.

Según estadísticas de Kellaris, las canciones con letra conforman aproximadamente el 73.7% de los earworms, mientras que los temas instrumentales sólo el 7.7%

En 2010, el British Journal of Psychology encontró que cada earworm dura entre 15 y 30 segundos.

En el libro This Is Your Brian on Music: The Science of a Human Obsession, Daniel Levitin señala que los músicos y las personas con desórdenes obsesivos-compulsivos son más propensos a ataques de earworms.

Menciona también que hay casos tan extremos que requieren incluso medicamentos para minimizar los efectos del recuerdo de la canción. Tal fue el caso de Jean Harris, quien en 1980 asesinó a su esposo Herman Tarnower.

De acuerdo al diario de psicología PsyArt, Harris estaba completamente obsesionada con la canción “Put the Blame on Mame”, de Allan Roberts y Doris Fisher, la cual escuchó en la película Gilda (1946).

La canción la acechó en su mente día y noche, durante 33 años, y afirmaba que llegó al grado de escuchar la canción en su cabeza mientras sostenía una conversación con otra persona.