miércoles, noviembre 25, 2020
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25 años de The Bends: disco imprescindible de Radiohead y del rock alternativo

ACIR Online

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Con una gran presión encima, tras el rotundo éxito comercial cosechado con "Creep", Radiohead consiguió un sucesor no sólo muy superior a su debut, sino que se convirtió también en un referente inmediato de la década en que fue publicado.

La sombra de "Creep" era grande sobre Thom Yorke, Ed O'Brien, Phil Selway y los hermanos Greenwood. Amenazaba peligrosamente con encasillarlos por siempre en la rehuida etiqueta de one-hit wonder. Y aunque resultaba muy complicado confeccionar otro tema que superara su reconocimiento mediático, había para ellos otra opción más factible: grabar un segundo álbum mucho mejor que Pablo Honey y disipar así cualquier duda.

Con The Bends, grabado en 1994, producido por John Leckie y mezclado por Nigel Godrich —casi un sexto integrante de Radiohead, a estas alturas—, los de Oxfordshire consiguieron sintetizar en 48 minutos un alud de estados anímicos musicales, que van de la rabia y una impaciente angustia ("Just", "My Iron Lung", "The Bends"), la más profunda melancolía ("Fake Plastic Trees", "Nice Dream", "High and Dry"), hasta la más oscura introspección ("Street Spirit", "Bullet Proof... I Wish I Was").

Tan sólo arranca el primer corte, "Planet Telex", la diferencia entre el primer y segundo disco es palpable, abismal: de inmediato se hace patente un sonido que sorprende por su sofisticación, donde convergen por igual Nirvana, Pavement y Pixies, que Jeff Buckley, The Beatles y Pink Floyd. Instrumentos acústicos y eléctricos compaginados con la maestría y madurez de una banda que pareciera llevar décadas en el oficio. Pero era apenas su segunda producción formal.

Atrás quedaron algunas de las innecesarias murallas de ruido que aquejaron a varios de los cortes de Pablo Honey. La atención a los detalles y arreglos los hacía parecer una banda distinta. Y de igual modo, las letras adolescentes de aquél disco primerizo vieron una sustancial mejora en los muy honestos versos de Thom Yorke para esta segunda placa.

Si bien el disco no fue inmediatamente apreciado de forma masiva al momento de su publicación, su revaloración vino cuando el quinteto alcanzó por unanimidad los más altos elogios de la crítica y prensa musical con su siguiente trabajo, OK Computer (1997), su más aclamada obra.

No obstante, The Bends fue y sigue siendo una parada obligatoria no sólo dentro de la discografía radiohediana, sino en todo lo que refiere al rock británico producido durante los 90s.

Posteriormente, el grupo renegaría del rock de una forma más bien involuntaria con obras que se alejarían cada vez más de esta corriente. Pero este trabajo permanecerá siempre como testigo y prueba irrefutable de que los tipos sabían y podían rockear como los mil demonios si así se lo proponían.

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