Las películas biográficas de músicos que no te debes perder

películas biográficas de músicos que no te debes perder

Con la llegada de Bohemian Rhapsody —cinta confeccionada para divulgar la apasionante historia de Freddie Mercury y Queen—, el posterior estreno de Rocketmanmusical inspirado en la vida de Elton John y que llegará el próximo año—, y la promesa de un largometraje inspirado en Blood on the Tracks de Bob Dylan, parece resurgir cierta fiebre por las películas biográficas (biopics) de afamados músicos.

Este tipo de películas resultan interesantes de una manera distinta a los documentales sobre artistas: se permiten ciertas libertades narrativas, recrean momentos históricos de otra manera irreproducibles y arrojan cierta perspectiva sobre figuras de las que conocemos su música, pero no tanto acerca de su vida.

No obstante, el fenómeno no es nada nuevo. Es parte de una amplia tradición cinematográfica que ha llevado a la pantalla grande historias de artistas particularmente interesantes. Y al ver las siguientes películas, es imposible escuchar de la misma forma las canciones de sus protagonistas.

 

La Bamba (1987)

Comenzamos este listado con un clásico bien conocido, pero que siempre resulta grato revisitar. Con la emblemática caracterización de Lou Diamond Phillips como Ritchie Valens, la cinta cuenta el ascenso de un joven común y corriente, quien escribe y graba sus primeros éxitos comerciales, se enamora perdidamente de una chica (Donna Ludwig) y atraviesa por los conflictos familiares y personales propios de una estrella del rock and roll. Obligatoria para todo fan del rock y sus raíces.

 

Great Balls of Fire (1989)

Esta cuenta la vida de una de las figuras más controversiales de todo el rock: Jerry Lee Lewis, quien se caracterizaba por su salvaje estilo para tocar el piano y su desenfrenada vida personal. No por nada su apodo era “The Killer”.

La película toca, por supuesto, el incómodo tema del matrimonio con su entonces prima de 13 años, Myra Gale Brown (Wynona Ryder), y su consecuente declive personal y artístico, el cual, contrario al pronóstico de algunos, evitó que destronara a Elvis Presley como el rey del rock and roll en los 50s.

 

The Doors  (1991)

Si bien los miembros sobrevivientes de la banda nunca estuvieron a gusto con esta representación de The Doors que hizo Oliver Stone (a Ray Manzarek le molestaba sobremanera que Jim Morrison apareciera todo el tiempo con botella en mano y retratado como un “sociópata fuera de control”), esta biopic es una de las imperdibles en su categoría.

Más allá del gran parecido físico de Val Kilmer con el Rey Lagarto, la cinta ayuda a comprender la importancia y el misticismo detrás de la música de los Doors, así como su impacto cultural. Un gran complemento es el libro Nadie sale vivo de aquí (No One Here Gets Out Alive), de la autoría de Jerry Hopkins y del cual Stone se basó para escribir el guión de la película.

 

24 Hour Party People (2002)

Más que una biopic sobre un artista o banda en particular, 24 Hour Party People es el retrato de una escena musical toda: la llamada Madchester, el efervescente movimiento subterráneo que cobró fuerza en Manchester a través de las ondas hertzianas, la televisión y bares de mala muerte.

Dotada de un sutilísimo sentido de la ironía y del humor, este híbrido de biopic, falso documental y comedia, narra el nacimiento de la escena punk y post punk, la incipiente cultura rave inglesa y el ascenso de importantísimas figuras en la música británica como Sex Pistols, Joy Division, New Order, A Certain Ratio, Happy Mondays y claro, Tony Wilson, su sello discográfico, Factory Records, y su club nocturno, The Hacienda.

 

Walk The Line (2005)

Joaquin Phoenix estudió a fondo la figura de El Hombre de Negro, Johnny Cash, y su enorme parecido reside no solo en su apariencia, sino en sus gestos, su psicología y su manera de hablar y de desenvolverse frente a la cámara en todo momento.

La cinta está basada en dos autobiografías del músico: Man in Black: His Own Story in His Own Words y Cash: The Autobiography; se centra en el ascenso del músico en el circuito country y folk, y en su turbulenta relación con su amada June Carter. Una historia llena de drama potenciado por un casting inmejorable.

 

Control (2007)

Si te dejas llevar lo suficiente al ver esta película, puedes creer por momentos que estás viendo al auténtico Ian Curtis, y que la locación en verdad es el grisáceo Reino Unido de finales de los setenta.

Dirigida por el legendario artista visual Anton Corbijn —con su inconfundible estilo en blanco y negro y su impecable juego de sombras y grises—, la historia narra los conflictos vitales de la voz de Joy Division, sus problemas de salud y maritales, y la serie de eventos que llevó a esta mítica banda a concluir pronto su efímera existencia. La banda sonora es una delicia para cualquier fan del grupo y del post punk en general.

 

El pilón:

Crossroads (1986)

Si bien no es una biopic ni un documental, esta película retoma el fascinante mito de Robert Johnson y su supuesto pacto diabólico que le otorgó habilidades guitarrísticas sobrehumanas para interpretar blues.

La fábula es recreada a través de una historia sumamente entretenida con Ralph Macchio como un ambicioso aspirante a ejecutante de blues, acompañada de una banda sonora excepcional —cortesía de Ry Cooder— y una inolvidable participación de Steve Vai (¿quién mejor para interpretar a un guitarrista prodigio al servicio del mismísimo diablo?). La escena final es algo que no se le puede arruinar a nadie.

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