miércoles, septiembre 23, 2020
- Publicidad -

Elvis Presley: sus últimas 24 horas de vida

ACIR Online

- Publicidad -

Cuando se anunció la muerte de Elvis Presley el 16 de agosto de 1977, el mundo no podía creerlo. Hay quienes incluso piensan que el cantante en realidad aún vaga por ahí, y sus muchos imitadores no hacen más que extender el mito.

Aquél lejano día, la mansión de Presley en Graceland, Memphis, se saturó de afligidos visitantes. Las líneas telefónicas de la ciudad colapsaron. Los seguidores del Tornado de Tupelo y los medios de comunicación estuvieron de luto durante días y semanas: la primera estrella del rock había dejado el edificio para siempre. Tenía solo 42 años.

El astro del rock tuvo una existencia muy turbulenta en sus últimos cuatro años de vida. El principal detonante fue su divorcio con Priscilla Presley en octubre de 1973. Desde entonces, Elvis comenzó una prolongada espiral descendente. Aunque se la pasaba de gira en gira derrochando dinero y comprando costosos regalos para sus amigos, estaba aislado del mundo, fuera de contacto con la realidad. Se la pasaba encerrado en su habitación, durmiendo o leyendo textos de numerología y espiritualidad.

En esos últimos meses, solo lo rodeaba un selecto círculo de familiares, amigos, guardaespaldas y asistentes. Eran conocidos como la Memphis Mafia. Entre ellos existía mucho recelo y un afán de acaparar los favores y regalos de Presley, entre los que había joyas y automóviles.

 

La carrera del músico se había ido a pique. Las ventas de sus discos no eran ni la sombra de lo que habían sido en antaño. Su salud se deterioraba rápidamente y en menos de un año tuvo dos sobredosis de barbitúricos. Pasó tres días en coma después del primer incidente.

Pese a sus adicciones y delicados problemas de salud, el eterno mánager de Presley, el Coronel Tom Parker, conseguía meterlo al estudio a grabar y lo sacaba de gira constantemente. Elvis se la pasaba actuando en el hotel Hilton de Las Vegas. Una de las principales razones eran las deudas millonarias del coronel con ese hotel; y el propio Elvis tenía también problemas financieros. Ya había hipotecado Graceland, por ejemplo.

Sus conciertos eran cada vez más deficientes y las críticas más feroces. El público solía quedar defraudado. Para nada ayudaba la penosa condición física del alguna vez Rey, sus pobres vocalizaciones y los tartamudeos. A veces olvidaba por completo las letras de las canciones. Otras, simplemente las cambiaba al punto de quedar irreconocibles.

Los padecimientos que tenía eran varios y bastante agudos. Además de su sobrepeso, tenía problemas intestinales, hipertensión, hígado graso y principio de glaucoma. Además, su inestable condición emocional le conducía a la ingesta de sedantes, analgésicos y estimulantes. Estos cocteles hacían estragos en su intestino y le provocaron estreñimiento crónico.

En un intento por mitigar su separación con Priscilla, Elvis sostuvo vínculos amorosos con varias novias. Una de ellas, Ginger Alden, tenía solo 20 años, y ya había recibido un anillo de compromiso del cantante. Pero se negaba a ir de gira con él.

En su penúltimo día de vida, el 15 de agosto de 1977, el Rey, haciendo honor a su título nobiliario, se levantó a las cuatro de la tarde. Era una criatura nocturna, y hacía de noche lo que la gente común realizaba en las mañanas. Ese día, por ejemplo, acudió al dentista para recibir una limpieza bucal y a que le empastaran algunas caries. Regresó con su séquito a Graceland hasta después de la medianoche.

 

Ya acostado en su dormitorio, trató de convencer de nuevo a Ginger para que lo acompañara en la gira que comenzaba al día siguiente. De nuevo obtuvo una negativa. A las dos de la madrugada llamó a su médico, el doctor George Nichopoulos (o doctor Nick, como lo llamaba él). Tenía dolor en una de las muelas que le habían intervenido.

Dos horas más tarde, despertó a dos de sus amigos, pues quería jugar frontón; afuera lloviznaba. Después, se sentó un rato en el piano de la sala y al poco tiempo llegó uno de sus recaderos con bolsas de medicamentos. Eran los surtidos de medicinas y placebos con los que Presley lograba conciliar el sueño. Pero ese día no tuvieron efecto en él, y seguía despierto hasta pasadas las ocho de la mañana.

"Me voy al baño a leer", dijo a Ginger. En sus memorias publicadas en 2014, ella recuerda que respondió: "Ok, pero no te quedes dormido".

Años más tarde, la descripción de la escena de la muerte de Presley vino del investigador médico del condado, Dan Warlick. Aseguraba que el cuarto de baño era una gran habitación con una especie de trono color negro. Había ahí una televisión frente al retrete, dos teléfonos, un interfono, sillones alrededor y una amplia ducha circular con una silla en el centro.

Pasadas las dos de la tarde, Ginger se despertó y llamó a su madre para contarle las novedades sobre Elvis, pues aquello le generaba gran interés a la progenitora. Cuando le preguntó por él, la joven se dio cuenta de que había olvidado que seguía en el baño. No era normal, pues habían pasado varias horas.

Fue al cuarto de baño muy preocupada y la perturbadora escena que encontró confirmó su incertidumbre. Elvis estaba inerte en el suelo, con los pantalones dorados de pijama hasta los tobillos y el rostro hundido en su propio vómito.

Al esparcirse la noticia, Graceland se volvió un manicomio. El guardaespaldas Al Strada intentó reanimarlo, sin éxito. Todos estaban histéricos alrededor de su cadáver. Llegaron los enfermeros, el padre de Elvis, y Lisa Marie, la única hija del artista. Lloraban desconsolados; Strada se apresuró a afirmar que la causa de la muerte había sido una sobredosis.

Ginger reveló después que el libro que Presley tenía en las manos al momento de su muerte era uno titulado Sex and the psychic energy, que trataba sobre posturas sexuales y signos del horóscopo. El investigador médico lo describió como "atrevidamente pornográfico", "escandaloso para los estándares de 1977".

Ya muy tarde, fue trasladado en ambulancia al hospital Memorial Baptista; una vez ahí, los médicos solo certificaron el fallecimiento. La causa de la muerte nunca se esclareció del todo, y no hubo sino especulaciones y rumores. Tampoco ayudó que su equipo había limpiado el dormitorio y el baño, lo que complicó mucho la labor del investigador médico. Parecía que ahí no había pasado nada.

El encargado de dar la noticia a los medios fue el vicepresidente del hospital, Maurice Elliott. La autopsia duró horas. No hubo evidencia de que su corazón hubiera fallado, y hasta las 3:30 de la mañana se anunció que la muerte había sido producto de una arritmia cardiaca. El jefe de patología del hospital no daba crédito a la pobre explicación oficial.

 

En el informe forense se detallaba que el corazón estaba dilatado y había una cantidad importante de ateroesclerosis coronaria. Además, el hígado estaba dañado y el intestino grueso estaba obstruido por materia fecal. Existe la teoría de que murió por el esfuerzo para evacuar, o que la codeína que le recetó el dentista —y a la cual era ligeramente alérgico— había causado un shock anafiláctico.

Más tarde, el informe del laboratorio reportó grandes cantidades de al menos 10 medicamentos distintos dentro del cuerpo de Elvis. En octubre se reabrió el caso y se insistió en la teoría del fallo cardiaco por hipertensión. Creían que las drogas no habían tenido nada que ver. Por otro lado, especialistas del periódico local Commercial Appeal consideraban que el supuesto infarto no habría sido suficiente para matar a Presley.

En 1979, el doctor Nick fue investigado por sospechas de sobreprescripción. Se descubrió que tan solo en 1977 había recetado 10 mil dosis de medicamentos a nombre de Elvis Aaron Presley. Alegó que estas eran no solo para Elvis, sino para todo su círculo de conocidos. Le retiraron la licencia por tres meses y luego de forma permanente en 1995, tras ser investigado a fondo.

Fue hasta 1994 que se reabrió de nuevo el informe de la autopsia. Esta vez se determinó que "no hay nada que apunte a una muerte por drogas. En realidad, todo sugiere un repentino y violento ataque al corazón". A pesar de todo, hasta la fecha no existe una versión del todo convincente acerca de la causa de fallecimiento.

Lo que sí es seguro es que los últimos meses de la vida de Elvis estuvieron marcados por la decadencia y el exceso. Fue un muy triste desenlace para una figura que el mundo solía vincular con el éxito, la energía sobre el escenario y la alegría por la música. Una trágica lección para todas las estrellas del rock que siguieron.

Referencias: El País, Billboard 

- Publicidad -

MIX en iHeartRadio MX