Mixtoria de una película: Space Jam

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Destrozada por algunos sectores de la crítica y a la vez adorada por la masa del púbico, Space Jam cumplió hoy 20 años. Fue una de las más extrañas —aunque efectivas— ideas jamás concebidas por Warner Bros y un éxito indiscutible en taquillas.

Cierto es que la película ha envejecido, mas no lo ha hecho desprovista de cierta gracia. Su combinación de dibujos animados con actores reales era y sigue siendo una rareza dentro del ámbito del cine. Por otra parte, nadie esperaba que esa insospechada camaradería entre Michael Jordan y Bugs Bunny funcionara tan bien. Pero lo hizo.

Dos décadas después de que Jordan se uniera a los Looney Tunes para derrotar a los entrañables Monstars, el director Joe Pytka habló largo y tendido con Entertainment Weekly sobre el contexto bajo el que surgió Space Jam.

“Creí que la primera Space Jam era una idea tonta. No sabía que podría convertirse en una película, pero así fue”, señala Pytka. Pero aquella no era la primera vez que el conejo consentido de Warner Bros. y Jordan unían fuerzas. Ya antes habían aparecido juntos en un comercial para televisión —de minuto y medio de duración—, que tuvo gran éxito durante el Super Bowl XXVI, en 1992.

Warner, al darse cuenta del potencial comercial que aún guardaban sus personajes, accedió a realizar otro anuncio con Jordan, el cual tuvo un notable impacto en la televisión norteamericana de los 90s.

Sin que Pytka lo supiera, comenzó a barajarse la idea de hacer un largometraje con los personajes de Warner Bros. y el basquetbolista. Más tarde, solo algunos meses antes de la producción, Pytka fue contactado para hacerse cargo del proyecto.

“Creo que los productores no tenían mucha experiencia para mezclar animación y acción real”. Para él resultaba un tanto más fácil, gracias a su trabajo previo en los comerciales ya referidos.

“Sé que Robert Zemeckis le dijo a uno de los productores que Roger Rabbit fue la cosa más difícil que había hecho jamás, y que nunca haría nada parecido de nuevo. Por ello pienso que eran conscientes de lo complicado que era el proceso”, dice Pytka.

El nativo de Pittsburgh, Pennsylvania, hoy de 78 años, comenzó a moldear el proyecto a su gusto. Lo primero que hizo fue reescribir el guión, añadiendo una versión extendida del regreso de Jordan a la Tierra, en la que conectaba un home run en el momento más crítico de un partido de béisbol. La escena fue eliminada, pero fue la semilla que plantó la curiosidad para trabajar otros aspectos del guión.

“Tuvimos complicaciones para el casting de muchos personajes secundarios, debido a que la gente no quería estar en una película con Michael Jordan y Bugs Bunny. Digo, iban a trabajar con un personaje animado y con un atleta. ¿Estás bromeando? Simplemente no querían hacerlo”, asegura Pytka.

El mayor obstáculo fue encontrar a alguien que interpretara a Stan, el torpe y bonachón patiño de Jordan. Wayne Knight terminó haciéndose con el papel, pero en un inicio el director había puesto su mira en otra persona. “Originalmente, quería que Michael J. Fox actuara ese personaje. El estudio no lo quiso”, explica Pytka. Rechazaron también al cómico Chevy Chase, quien había trabajado con el director en comerciales de Doritos.

Jordan, siendo la definición misma de un atleta de alto rendimiento, carecía de experiencia para actuar. Pero eso no le impidió desempeñarse de manera ejemplar en el estudio: “Lo hizo tan bien como pudo. Actúo de sí mismo, y recuerdo que mucho de la película estaba basado en su vida, así que allí había referencias reales. Fue muy profesional. Se presentó, memorizó sus líneas y lo hizo lo más fácil posible”, recuerda Pytka.

Michael recién regresaba a la NBA luego de su fallido paso por el béisbol. Para hacerlo sentir cómodo, la productora le construyó una cancha de básquetbol techada, la cual podía usar entre las sesiones de filmación. Ahí jugaba uno a uno con otras estrellas del baloncesto profesional, como Reggie Miller y con el propio Joe Pytka.

Cuando no estaba jugando con la estrella número uno de la NBA, Pytka dirigía las complejas escenas que mezclaban animaciones con actores reales. “Recluté un grupo de actores y usaron trajes verdes para que [Jordan] pudiera actuar una escena normalmente con un actor, y así era fácil eliminar el verde y colocar a los personajes animados”, comenta Pytka.

Cuando la película se estrenó en noviembre de 1996, fue todo un suceso en las taquillas estadounidenses: llegó al número 1. Hubo una avalancha de mercancía oficial de la película, la cual ayudó bastante a colocar de nuevo a los Looney Toones en la mira de las generaciones más jóvenes.

Dos décadas después, se rumora fuertemente la posibilidad de que el director Justin Lin y LeBron James trabajen en una segunda parte de Space Jam. Esto no tiene muy contento a Pytka.

“Creo que es ridículo intentar hacer una película diferente de esto. No puedo visualizarla. No puedo imaginar como podría ser lo que esa película fue. No es que Space Jam haya sido una gran cinta, pero tenía algo que estaba en contacto con aquella época, debido a lo que esos atletas eran. Ahora eso simplemente ya no existe”.

Pitka ya había rechazado antes la oferta que le hicieron los Halcones de Atlanta para filmar una secuela, y aunque parece inevitable el hecho de que se filmará una segunda Space Jam, él se rehúsa tajantemente: “He trabajado con LeBron y con Steph Curry, y por buenos que sean ambos, no son Michael Jordan”, alega. “Nunca veremos otro jugador como él. Era una figura trascendente, muy parecido a lo que era Muhammad Ali. Él estaba más allá de su deporte. Estos tipos no lo están”, concluye.

Con información de: Entertainment Weekly

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