Roger Waters: crónica de un concierto incendiario e hiperpolitizado

Roger Waters lo hizo una vez más: siempre que pensamos que con su último show ha llegado a su límite, regresa y nos demuestra que la música que compuso con Pink Floyd es una fuente inagotable de sentimientos catárticos, capaz de reinventarse y mantenerse vigente sin importar cuántos años pasen.

Esto lo dejó muy claro en la primera de las tres presentaciones que dará en la capital de México, una de ellas en el Zócalo de la ciudad este 1 de octubre. Y por como estuvieron las cosas ayer, algunos nos preguntamos si no llegarán incluso a cancelarle el permiso de tocar ahí.

Lo ocurrido anoche en el recinto asentado en Viaducto Río de la Piedad y Río Churubusco, fue una presentación que rebasó lo meramente musical y estético. El mundo está observando, decía el bajista. Si no estás enojado, no estás poniendo atención, era el tipo de consignas que se leían en las gigantescas pantallas. Y considerando el delicado contexto político por el que atraviesa México, todos estos poderosos mensajes resonaron con una fuerza inaudita.

Por otro lado, el setlist fue un auténtico regalo para sus fans más recalcitrantes. No faltaron las canciones que se esperarían de una presentación de esta naturaleza (“Tocando temas de los mejores discos de Pink Floyd”, prometía el póster oficial del concierto), y ahí estuvieron “Money”, “Wish You Were Here”, “Time”, “Another Brick in the Wall”, etc. Pero pocas veces (¿nunca?) uno llega a escuchar en vivo y en la misma presentación cosas como “Set the Controls for the Heart of the Sun”, “One of These Days”, “Fearless”, “Shine On You Crazy Diamond”, “Welcome to the Machine”, “Have a Cigar”, “Pigs on the Wing”, “Dogs”, “Pigs (Three Different Ones)” y “Comfortably Numb”.

Es casi como si Waters hubiera elegido las canciones considerando la opinión de sus más acérrimos seguidores y no tanto lo que dicta la exigencia popular. Tanto así que no es exagerado afirmar que el set que ofreció ayer es uno que pondría verde a cualquier otro país.

Pero eso no es todo: ninguno de estos temas demostró signo alguno de anquilosamiento. Lejos de eso, Waters las dotó de un poderoso mensaje político que aludía a situaciones y nombres muy claros y actuales: el presidente mexicano en turno, Donald Trump, los normalistas de Ayotzinapa, las muertes de los miles de mexicanos a manos del crimen organizado y los brutales contrastes entre las clases sociales y la distribución de la riqueza.

Durante la segunda mitad del concierto, la portada de Animals se convirtió, literalmente, en el escenario ideal para vertir todos estos coléricos mensajes. Fue una vista impresionante, casi aterradora: la Battersea Power Station con sus torres de humo escarlata, acompañada de los más provocadores mensajes hacia el Estado y sus cúpulas de poder.

Es un poco triste, incluso, que un artista extranjero parezca estar más al tanto e interesado en los asuntos de la política que concierne a México, que los artistas y bandas nacionales y hasta las propias personas que habitamos este país.

Irónico y muy significativo resulta también que, a diferencia del candidato republicano por la presidencia en Estados Unidos, el británico no haya tenido la menor intención de construir un muro, cosa habitual en sus shows relativos a su disco The Wall.

Por el contrario, su mensaje final fue de unión y reconciliación entre el pueblo y sus gobernantes, pues Waters parece tan cansado de ver cerdos voladores y muros divisorios —físicos e ideológicos— como lo está la gente de México.

Setlist:

Speak to Me
Breathe
Set the Controls for the Heart of the Sun
One of These Days
Time / Breathe (reprise)
The Great Gig in the Sky
Money
Us and Them
Fearless / You’ll Never Walk Alone
Shine On You Crazy Diamond (Parts I-V)
Welcome to the Machine
Have a Cigar
Wish You Were Here
Pigs on the Wing (Part 1)
Dogs
Pigs (Three Different Ones)
The Happiest Days of Our Lives/ Another Brick in the Wall (Part 2)
Mother
Run Like Hell
Brain Damage
Eclipse

Encore:

Vera
Bring the Boys Back Home
Comfortably Numb