Say Say Say: el comienzo de la corta amistad entre Paul McCartney y Michael Jackson

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“Say Say Say” es uno de los sencillos más exitosos en la carrera de Paul McCartney, con más de dos millones de copias vendidas solo en Estados Unidos. El coescritor que lo acompaña: Michael Jackson.

La canción vio la luz en Pipes of Peace, cuarto trabajo solista de McCartney, aunque fue grabada durante las sesiones de su anterior trabajo, Tug of War, y un año antes de “The Girls Is Mine”, la otra colaboración de Paul y Michael que terminó apareciendo en Thriller.

El sencillo estuvo acompañado de un muy entretenido videoclip dirigido por Bob Giraldi. Tiene cameos de Linda McCartney, La Toya Jackson y el propio director. Cuenta la historia de dos artistas ficticios llamados Mac y Jack, un auténtico bromance que todos sabemos cómo acabó.

El biógrafo de McCartney, Ray Coleman, asegura que la mayor parte de la letra fue escrita por Jackson y que este se la entregó a Macca al día siguiente. Durante las sesiones de grabación, Michael se quedó en casa de Paul y Linda McCartney, y pronto se volvió amigo de ambos.

El 8 de febrero de 1983, durante la cena, Paul le explicó un poco sobre su forma de hacer negocios en la industria musical. Sacó una abultada libreta con todas las canciones de las cuales poseía derechos de publicación: Buddy Holly, Carl Perkins, Al Johnson y muchos más.

“Este es el modo de hacer mucho dinero. Cada vez que alguien graba una de estas canciones, me pagan. Cada vez que alguien hace sonar estas canciones en la radio o en conciertos, me pagan”, le dijo el ex Beatle. También le contó sobre sus deseos de recuperar todo el catálogo de los Beatles, el cual le pertenecía a ATV Music.

Sus palabras calaron hondo en Jackson —además de artista, un hombre de negocios—, y este le respondió a Paul que algún día compraría las canciones de los Beatles. “Genial. Buen chiste”, dijo el británico.

Aquella conversación fue el detonante para que Jackson adquiriera muy pronto, por un millón de dólares, el catálogo entero de Sly and the Family Stone, uno de sus grandes ídolos e influencias musicales.

En 1985 compró ATV Music Publishing, una editora musical. La adquirió por 47.5 millones de dólares, una ganga, considerando que ATV poseía los derechos de publicación de casi toda canción escrita por la dupla Lennon-McCartney; es decir, la mayoría de los temas de los Beatles, además de composiciones de The Moody Blues, los Kinks, Petula Clark y Donovan (amigo de McCartney, por cierto).

Antes de la compra, el abogado de Jackson habló individualmente con Paul y Yoko Ono, y les informó sobre la venta del catálogo. Ambos, quizá inconscientes de lo que representaba esta subasta, declinaron la oferta. McCartney pensaba que el precio era demasiado alto, y no disponía de tal cantidad en ese momento. Más tarde, calificaría a toda la operación como un acto de traición.

Años más tarde, ATV se fusionó con Sony, y luego de la muerte de Jackson en 2009, hubo rumores sobre que el cantante había dejado en su testamento el catálogo de los Beatles a McCartney. Pero pronto se aclaró que Sony/ATV Music Publishing mantendría la propiedad de los derechos.

Con información de: El Mundo y Clarín 

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