Justo en la infancia: 6 inolvidables series animadas de Steven Spielberg

series animadas de Steven Spielberg
Warner Bros. Television
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El nombre de Steven Spielberg, por lo general, suele asociarse al mundo del cine. Pero lo cierto es que sus contribuciones a la cultura pop van mucho más allá de sus clásicas Tiburón, E.T., Indiana Jones y Jurassic Park (que ya por sí solas son franquicias que les darán de comer a sus tatara-tatara-tatara nietos).

De hecho, Spielberg fue una pieza clave para entender las caricaturas animadas de los 90s, y varias de sus producciones son referencias inmediatas de aquella época. ¿No nos creen? Pasen a ver la siguiente lista:

Tiny Toons (1990-1992)

La primera colaboración entre Spielberg y Warner Bros. Animation fue un retorno al universo de los Looney Tunes, enfocado al público más joven. Nos contó la historia de una nueva generación de Looney Tunes que acudían a la Looniversidad Acme para aprender cómo ser graciosos. Los profesores de la facultad eran viejos conocidos: Bugs Bunny, Pato Lucas, Porky y compañía.

Se le considera el inicio de una nueva era para el departamento animado de Warner Bros., una especie de renacimiento. Con Spielberg a la cabeza, el estudio buscó volver a sus épocas más exitosas, creando una gama de carismáticos personajes con los cuales pretendían enganchar a las nuevas audiencias. Y lo lograron.

Fenomenoide (Freakazoid, 1995-1997)

El show se centra en un chico geek de 16 años, quien es infectado por un error informático que le otorga poderes sobrehumanos. No tiene caso buscarle mucho sentido, porque no lo tiene; pero es lo de menos. El encanto de este ¿superhéroe? es que, en el fondo, es tan ordinario como cualquiera de nosotros, y en lugar de usar sus poderes para salvar a la humanidad, los utiliza para mero beneficio personal (por ejemplo, para conseguir ser besado por la chica que le gusta al tipo que lo molesta en la escuela).

La caricatura le permitió a Spielberg mostrar un nuevo arquetipo de héroe que se alejaba de los clichés hollywoodenses —incluso de los suyos—. Demostró que no todo espectador está ávido de un protagonista buenazo y moralmente correcto, sino que a veces resulta más atractivo un personaje que comparta todos nuestros defectos.

Animaniacs (1993-1998)

Cómo olvidar a los chiflados hermanos Yakko, Wakko y Dot. Luego de haber sido encerrados en la torre de agua de Warner Bros., estos inadaptados fueron liberados para la televisión en 1993.

Con personalidades muy distintas, el trió consiguió ganarse también la simpatía de los espectadores más creciditos, ya que había montones de chistes y referencias adultas (Perros de reserva, El Padrino, Seinfeld y muchos más). También ayudaron bastante los segmentos independientes con personajes como la ardilla Slappy, Kikiri Boo, Rita y Runt, y por supuesto, Pinky y Cerebro, de quienes hablaremos a continuación.

Pinky y Cerebro (1995-1998)

Ambos personajes aparecieron primero en 1993 en un segmento regular de Animaniacs, pero su popularidad fue tal que derivó en una serie independiente que duró hasta cuatro temporadas. El show ganó varios premios Emmy, uno de ellos gracias al episodio “Una navidad con Pinky y Cerebro”.

La caricatura nos planteaba las aventuras de dos ratones genéticamente alterados y su afán por conquistar el mundo. El contraste de sus personalidades era el detonante cómico, así como sus numerosas referencias a la cultura popular y su humor subversivo y en ocasiones bastante adulto.

Pinky, Elmyra y Cerebro (1998-1999)

Este fue un corto crossover entre los ratones ya referidos y Elmyra Duff, la insufrible niña de los Tiny Toons. Duró 13 episodios y fue la última colaboración de Spielberg con Warner Bros. Animation.

El pretexto para este spin-off fue el siguiente: el laboratorio Acme es destruido, por lo que los roedores se refugian en una tienda de mascotas. Elmyra los compra casi por accidente y les brinda un nuevo hogar. Pero eso no los detiene para seguir intentando conquistar el mundo.

Un cuento americano (Fievel’s American Tails, 1992)

Primero fue una película que después se convirtió en una serie animada de una temporada y 13 capítulos. No fue tan popular como las caricaturas ya mencionadas, pero no son pocos los que recuerdan las aventuras de este roedor en el viejo oeste. Nos contaba la historia de Fievel y su familia inmigrante, quienes en un mundo gobernado por los gatos intentan conseguir su propia versión del sueño americano.

¿Se nos olvidó alguna? Cuéntanos en los comentarios cuál era tu favorita.

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