12 canciones indispensables para entender a David Bowie

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Esta vez haremos un breve recorrido por algunas de las mejores canciones de David Bowie, básicas para adentrarse en su música. 

Extensa, fascinante, insondable. Así es la obra de Bowie. Pero no solo eso: es también una amalgama de estilos y sonidos disímbolos, únicos. Representan facetas muy diversas y corrientes que el músico no tuvo ningún temor en explorar.

En una obra tan vasta, ¿cómo acercarse sin perderse en el intento? Hay ciertos discos y canciones clave. Aquí repasamos, en orden cronológico, algunas de las mejores y más representativas.

 

01 – “Space Oddity

Para algunos, se trata del verdadero inicio de la trayectoria de Bowie. Una canción adelantada a su tiempo, y no solo por su temática espacial, sino por su magistral estructura y simbolismos.

Las lecturas pueden ser varias y muy interesantes. Desde una simple apología al viaje espacial, hasta la metáfora de otro tipo de viaje inducido por la heroína (cuenta regresiva incluida). La “anomalía espacial” desea perderse para siempre en otra realidad, sin deseo alguno de regresar a la Tierra, al mundo verdadero.

 

02 – “Life On Mars?

De nuevo, Bowie viajaba lejos de nuestro planeta, a nuestro vecino más cercano, Marte, pero una vez más no hablaba de forma literal.

En “Life On Mars” el cantante lanzaba una feroz crítica a la cultura pop y a la enajenación que deriva de ella. La delgada línea entre la realidad y su representación en la televisión, el cine y otras formas de embelesamiento. La vida vista a través de las agencias de publicidad y el guion de una película hollywoodense.

En plena era digital y del culto a uno mismo, el mensaje de una canción como ésta parece más vigente que nunca.

 

03 – “Moonage Daydream

Ya metido de lleno en el papel de Ziggy Stardust, Bowie ofreció un alucinante maridaje de glam, heavy metal y punk.

En esta pieza, el extraterrestre se revela como el mesías de la posmodernidad. Ese que es a la vez redentor, estrella del rock y libertador de la sexualidad y los nuevos valores.

Pero, en realidad, la salvación de la humanidad es un mero pretexto suyo para aspirar a la fama mundial.

 

04 – “Rebel Rebel

“Rebel Rebel” es sinónimo de uno de los riffs de guitarra más infecciosos no solo de la discografía de Bowie, sino de todos los 70s. Demuestra la facilidad con la que podía componer ganchos melódicos y efectivos coros pop.

Quizá el momento más luminoso de ese inquietante —y fascinante— disco conceptual que es Diamond Dogs.

 

06 – “Young Americans

Durante su breve incursión en el funk y el soul, Bowie compartió su muy particular visión de Norteamérica. Esto, a través de los ritmos y géneros musicales negros, los cimientos de su música popular.

En “Young Americans” lo que parece una alabanza al país del norte, es más bien una sátira del célebre Sueño Americano, del American way of life.

Más de uno juzgó como falso y fingido el sonido soul de David. Blue-eyed soul le decían, despectivamente, pero quizá su provocación fue más que deliberada.

 

05 – “Station To Station

La pieza más larga en toda la obra de El Duque Blanco y también una de las más importantes.

Con claras influencias de rock progresivo, funk y krautrock, “Station to Station” —la canción y el disco— fue la antesala del aclamado periodo conocido como la Trilogía de Berlín: Low, ‘Heroes’ y Lodger.

De forma magistral, Bowie retrataba su transición hacia territorios sonoros inexplorados, a la vez que daba fe de sus graves problemas de adicciones.

 

07 – “Sound And Vision

Quizá la pieza más accesible de ese prodigio llamado Low, pero no por eso menos intrigante. Es un retrato sonoro del ensimismamiento por el que David atravesó durante su desintoxicación y exilio en Berlín.

Debajo de esa suave melodía y sedantes capas de sintetizador, se esconde un muy sutil sentimiento autodestructivo. Sugiere un efecto de enclaustramiento teñido de azul, color frecuentemente vinculado a la soledad y la depresión.

En los puntos mas bajos de sus vidas, los artistas pueden engendrar algunas de sus mejores canciones, tal como lo demostraba aquí David Bowie.

 

08 – “Heroes”

Desde la ventana de su estudio en Berlín, David observaba a un hombre y una mujer que se frecuentaban a escondidas, siempre separados por el infame muro de Berlín.

Los dos eran protagonistas y héroes de su muy particular historia, una en la que su cotidianidad implicaba arriesgar la vida todos los días. Por amor.

Conforme transcurren los minutos, Bowie pasa de un tono casi impersonal a fraseos desgarradores, inclementes, en la que es quizá la canción más trágica de todo su catálogo.

Hay que evitar a toda costa la versión editada de solo tres minutos y escuchar el corte original del álbum, que dura casi el doble.

 

09 – “Ashes To Ashes

Una canción clave del catálogo de Bowie. El Major Tom de “Space Oddity” regresaba aquí convertido en un completo junkie, con aún menos cordura, neuronas y aprecio por la humanidad.

Aquí se confirmaba la temática de drogadicción que insinuaba la canción ya referida. Bowie purgó todos sus malos hábitos y pensamientos nocivos, y los inoculó en su personaje más lejano y obsoleto.

Con “Ashes To Ashes”, a manera de epitafio, el músico se despedía de su decadente periodo de los 70’s. Fue casi como si dejara atrás a su “yo” antiguo y malsano, y le diera la bienvenida a unos 80’s que se vislumbraban prometedores, lejos de las drogas y los excesos.

El título de la canción resulta, pues, más que apropiado.

 

10 – “Modern Love

Incluso en sus clásicos pop más contagiosos, Bowie no desaprovechaba la ocasión para insertar interesantes comentarios sociales y reflexiones.

Versos crípticos aparte, “Modern Love” debate sobre los diferentes tipos de amor, el matrimonio y la superficialidad de las instituciones religiosas modernas. Inolvidable.

 

11 – “Little Wonder

En plena efervescencia de la escena electrónica, Bowie no pudo resistirse a jugar un poco con el techno y el drum and bass.

En esta surreal pieza, el Duque proponía un sonido a la vez vanguardista y altamente melódico, un balance perfecto.

De lo mejor que se desprendió de ese irregular álbum que fue Earthling (1997).

 

12 – Thursday’s Child

Con la conclusión de los 90’s, David iniciaba otra etapa en su vida, tanto personal como artística.

Aquí da un vistazo en retrospectiva, con más aprendizaje que arrepentimiento a cuestas.

La de “Thursday’s Child” es una letra que transpira plenitud y madurez, producto de un artista que, para ese punto, lo había vivido todo.

 

El Pilón: “Slow Burn

Antes de partir, Bowie publicó algunos de los mejores discos de toda su carrera. Fue una impresionante serie compuesta por Heathen, Reality, The Next Day y Blackstar. Y varias de sus canciones son brutales.

Acompañado de Pete Townshend en la guitarra, en “Slow Burn” David ofrece una inquietante advertencia sobre la era digital y sus muchos peligros: la vigilancia extrema, la anulación de la privacidad, la deshumanización del individuo, el miedo constante.

Uno de los temas más brillantes de la etapa más tardía del músico.

 

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Para consultar también:
David Bowie’s 50 greatest songs – ranked! – The Guardian