lunes, octubre 18, 2021
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Wish You Were Here: o cómo guardar luto por alguien que sigue vivo

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Pink Floyd | Wish You Were Here | Reseña

Elegir cuál es el mejor trabajo de Pink Floyd siempre se torna en una discusión bizantina sin posibilidad de consenso. Pero decidir cuál es su disco más personal y emotivo resulta una tarea más sencilla, menos polémica. Y ese título corresponde, desde luego, a Wish You Were Here, de 1975.

Lo anterior obedece no solo al contexto que le rodea, sino también al apabullante sentimiento de melancolía que se desprende de este álbum conceptual. Aunado a su cálida instrumentación y los sensibles temas que abarca, con el paso de los años, su pista titular —de la que brota la temática principal de toda la grabación— ha cobrado un significado mucho más universal. Trasciende la intención que originalmente tuvo.

 

Brilla, tú, diamante loco

Wish You Were Here nació como un tributo de Pink Floyd al alguna vez líder del grupo, Syd Barrett.

Para entonces, 1975, el "diamante loco" seguía presente en este plano de la existencia, pero solo físicamente. Fue forzado a dejar la banda siete años antes, en la cual había sido el cantante, guitarrista y compositor principal.

Sus compañeros y amigos —Roger Waters, David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright— fueron testigos de su apresurada caída en espiral. Los ácidos y psicotrópicos habían causado daños irreparables en su mente. Su cordura se extinguió rápidamente: perdió todo contacto con la realidad.

Quizá sea un sentimiento de impotencia aún peor que atestiguar el fallecimiento de un ser querido. Es decir, observar cómo una persona deja de ser sí misma. Presenciar cómo se desvanece, víctima de la demencia, convertirse en una mirada perdida en el vacío, incapaz de recobrar sus memorias y la lucidez que ostentaba en su juventud. Como agujeros negros en el cielo.

 

Cuidado con lo que deseas

Casi como si el universo hubiera escuchado sus plegarias (ojalá estuvieras aquí), Syd se apareció en el estudio de grabación. Esto ocurrió en los legendarios Abbey Road Studios justo cuando sus ex compañeros inmortalizaban el noveno capítulo de su discografía. Trabajaban en la mezcla final de "Shine On You Crazy Diamond", la cual habla justamente sobre él.

Había pasado tanto tiempo desde la última vez que lo vieron, que al principio ni siquiera lo reconocieron. Se había afeitado la cabeza y las cejas, y ganó también mucho peso. Cuando se dieron cuenta de quién era en realidad, algunos incluso lloraron.

La conversación de Syd era inconexa, carente de sentido. Su inesperada visita y las incoherencias que proliferaba sólo les confirmó que lo habían perdido para siempre.

Para colmo, cuando Barrett escuchó lo que Waters y compañía grababan, les hizo saber que no era de su agrado. Resultaba demasiado convencional para su gusto.

Comparado a las primeras grabaciones de Pink Floyd, Wish You Were Here, a pesar de sus características netamente progresivas, resulta mucho más accesible. Poco tenía en común con aquellos viajes sónicos potenciados por el LSD y las referencias literarias más variopintas.

Barrett se ofreció incluso a prestar sus servicios para contribuir al disco. Pero debido a su lamentable estado mental, tuvieron que pedirle amablemente que se retirara. Ninguno de ellos volvió a verlo hasta el día de su muerte, en 2006.

 

Añorar lo que alguna vez fuimos

Las cinco pistas que componen la grabación no solo tratan sobre esa terrible sensación de ausencia y duelo. También describen cómo la industria discográfica intentó devorar y adoctrinar tanto al malogrado Barrett como al resto de la banda. Y es ahí donde se asoman también algunos de los más intensos e iracundos versos escritos por Roger Waters.

"Wish You Were Here" (la canción), no es sólo una dedicatoria a Syd Barrett, al recuerdo de su persona. Lo es también al recuerdo de sus propios compositores, David Gilmour y Roger Waters, en especial a este último.

El entonces joven bajista aún se consideraba un artista con convicciones. Y luego del abrumador éxito de Dark Side of the Moon y tras descubrir lo que significa la fama, sentía de algún modo que se había traicionado a sí mismo. La industria del espectáculo lo había cambiado a él y a toda la banda.

El tiempo transcurrido, los años perdidos. Los sueños e ideales estropeados, la voz disidente silenciada. Mirarse en un espejo y no reconocerse, puede ser también un golpe muy duro. "Wish You Were Here" también habla sobre eso.

 

Ojalá estuvieras aquí

En lo musical, claro, es un disco soberbio: con suites multiparte, intrincadas texturas de sintetizador y estructuras y ritmos jazzísticos.

Las impecables guitarras acústicas y atmósferas van de lo más sublime ("Shine On You Crazy Diamond" y la pista titular) a la penumbra total. Y de ahí a las catarsis más rabiosas ("Welcome to the Machine", "Have a Cigar").

La manera en que cada corte se entrelaza con el siguiente es magistral. Casi insinúan que son más bien movimientos de una sola composición más amplia. La producción y mezcla son, herejía aparte, aún mejores que las de Dark Side of the Moon.

El álbum es la culminación y la síntesis de las exploraciones sonoras y temáticas de Pink Floyd en los lustros anteriores. Lograron un disco redondo y cautivador. Al mismo tiempo, demostraron que la técnica y la complejidad del movimiento progresivo no estaban peleados con los sentimientos y emociones más humanas.

Es un capítulo indispensable del periodo más prolífico del grupo, y el cual fue sólo igualado —superado incluso, a juicio de algunos— por su sucesor, el excelso e inquietante Animals.

Tracklist:

01 - "Shine On You Crazy Diamond (Parts I-V)" - 13:32
02 - "Welcome to the Machine" - 7:32
03 - "Have a Cigar" - 5:24
04 - "Wish You Were Here" - 5:40
05 - "Shine On You Crazy Diamond (Parts VI-IX)" - 12:29

 

Referencias:

How Pink Floyd Remembered Syd Barrett on ‘Wish You Were Here’, Ultimate Classic Rock, 12 septiembre 2015.

Jedd Beaudoin, 'Pink Floyd: The Story of Wish You Were Here': The Band's Most Haunting and Affecting Album, PopMatters, 1 julio 2012.

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