La terrible historia detrás de “One” de Metallica

La terrible historia detrás de One de Metallica

En medio de la oscuridad, despiertas en una cama y un lugar que no reconoces. Estás en ese intervalo en el que no distingues si te encuentras lúcido o aún dormido. Entre la confusión e incertidumbre, confirmas poco a poco tus peores sospechas: sí estás despierto, es el mundo real, pero algo no anda bien.

Gradualmente te das cuenta que lo has perdido todo: no hay sensación en brazos ni piernas y, peor aún, tus cinco sentidos han sido anulados. Todo es negrura, pues no puedes ver nada. Todo es silencio: tus oídos no captan sonido alguno. No puedes hablar ni escuchar nada. Estás por completo desconectado de lo que pasa a tu alrededor, incomunicado. Lo único que queda, el último refugio, es tu propia mente, donde tu permanencia es más bien forzosa y tus peores recuerdos te atormentan.

Recuerdas entonces que, antes de llegar a ese punto, servías como soldado. Tropezaste con una mina. Sobreviviste, pero quizá era mejor no hacerlo. Ahora solo queda vivir esa terrible e ineludible realidad, ese infierno personal, sin saber si se prolongará por semanas, meses o años. El dolor físico es también insoportable, y no queda otra alternativa que pedir a Dios que termine con tu existencia… o decir “mátenme” en código morse, usando tu cabeza.

Esa ominosa sensación de angustia y sufrimiento es el concepto que Metallica intentó plasmar en “One”, tercer y último sencillo de …And Justice For All, cuarta grabación de estudio del grupo. Para algunos, sus fans más conservadores, fue el último álbum de la banda que valió la pena.

La pieza está inspirada en Johnny Got His Gun, cinta norteamericana antibélica filmada en blanco y negro en 1973. A su vez, la película está basada en una novela del mismo nombre, escrita por Dalton Trumbo y cuya trama se sitúa en la Primera Guerra Mundial.

Ya que Metallica tenía que pagar regalías cada vez que se reproducía el video de “One” en la televisión (el cual incluye varios segmentos de la cinta ya referida), la banda optó por comprar en su totalidad los derechos de la película. Les salió más barato de esa forma. Además, cuando fue lanzado en MTV en 1989, el video rápidamente escaló hasta la primera posición de popularidad.

Pero más allá del mensaje antibélico, la letra puede tomarse también como una analogía de lo vacía y desesperante que puede llegar a ser la vida típica del rockstar: la incapacidad de sentir emociones genuinas, de experimentar sensaciones reales. El paradójico aislamiento que puede derivar de convertirse en una figura pública.

Musicalmente, la canción parece alcanzar el balance perfecto entre virtuosismo técnico y accesibilidad melódica que el grupo comenzaba a perder de vista en este cuarto álbum suyo. Los contrastes de texturas acústicas y eléctricas, las progresiones y cambios de tempo, hacen de “One” una pieza brillante, compleja y única. Una obra maestra.

A mitad de camino, el triple bombo de Lars Ulrich y las ráfagas de guitarra de Kirk Hammett simulan la artillería y los horrores de la guerra, un campo de batalla. Una contienda donde no hay ganadores.

Con este duro discurso, Metallica rompía su política de no grabar videos musicales para la televisión. Y aunque su mensaje se trivializó con su sobreexposición en MTV y el tema se volvió más bien un espectáculo pirotécnico en sus conciertos, su intención original y su crudeza se mantienen intactos si nos ubicamos en el contexto en el que fue concebido: la que quizá haya sido la mejor etapa del grupo, en la que la integridad artística pesaba más que el reconocimiento masivo.

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